Excava sin dañar las instalaciones de servicios públicos
Darris McCoy pasa mucho tiempo mirando al suelo, no porque tenga un mal día, sino porque es una parte fundamental de su trabajo. El experto está al frente de un equipo de técnicos de localización que trazan mapas de las zonas donde se planea cavar, revelando el laberinto oculto de instalaciones subterráneas de servicios públicos que podrían ser peligrosas si se dañaran durante las tareas.
“Todo lo que está bajo tierra puede no estar a la vista, pero no por eso hay que descuidarlos”, dijo McCoy, subgerente de Administración de Operaciones en UtiliQuest, una empresa contratada por Southern California Edison.
McCoy y su equipo responden a las solicitudes de personas que se comunican con el 811, conocido como DigAlert en el sur de California. Este servicio gratuito notifica a las compañías de servicios públicos sobre excavaciones programadas para que puedan coordinar con empresas como UtiliQuest y marcar las instalaciones subterráneas antes de que comiencen las tareas.
McCoy comenzó su día en un parque de viviendas móviles en San Bernardino, donde un vecino planeaba realizar mejoras en su casa.
“Estos son algunos de los lugares más complicados en los que trabajamos porque, a diferencia de las construcciones más nuevas, suelen tener décadas de instalaciones de servicios públicos que se han ido superponiendo, desviando o modificando con el tiempo”, dijo McCoy. “Cada lugar tiene su distribución y sus desafíos propios. Las instalaciones de servicios públicos no siempre tienen un recorrido previsible y, a medida que la tierra se mueve, también lo hacen estas instalaciones. No es seguro adivinar dónde están ni a qué profundidad se encuentran bajo tierra”.
Para los técnicos localizadores, esto significa trabajar más lento y confiar en sus herramientas: cintas métricas, mapas y dispositivos portátiles de localización que usan señales electromagnéticas para rastrear las instalaciones desde la superficie. Luego, colocan banderillas o pintan con aerosol el suelo, convirtiendo lo invisible en un sistema de advertencia visual para quienes cavarán más tarde.
“La mayoría de las veces, cuando la gente nos ve, ya hemos terminado”, dijo McCoy. “Ven la pintura y piensan que eso es todo, pero es parte de todo un sistema creado para evitar accidentes”.
Para concluir un día sin accidentes, McCoy se acercó a unos contratistas que estaban trabajando cerca de instalaciones recién marcadas junto a un almacén. Los sitios comerciales suelen presentar mayores riesgos: áreas de excavación más amplias, maquinaria más pesada y más infraestructura concentrada en un único espacio.
“No importa si alguien está plantando un árbol o realizando obras importantes”, dijo Ted Gribble, gerente principal de incendios forestales y seguridad pública en Southern California Edison. “Siempre que sea necesario cavar, la seguridad empieza mucho antes de tocar el suelo”.
Las marcas son un importante primer paso, pero cavar sigue requiriendo cuidado. Si algo sale mal, aunque sea un pequeño roce en una instalación, es importante detener las tareas y comunicarse con el 811 para que puedan inspeccionar y resolver el problema antes de que se convierta en un riesgo mayor para la seguridad.
Al acercarse el verano, McCoy prevé el aumento anual de solicitudes al 811 debido a las renovaciones domésticas y otras obras. Él considera cada solicitud nueva como una oportunidad para evitar que algo salga mal. Y aunque la mayoría de las personas nunca ve el trabajo que ocurre antes de que la pintura se seque, es un paso fundamental para garantizar que los proyectos de excavación comiencen y terminen de la misma manera: de forma segura.
“El 811 es un servicio creado para preservar la seguridad del público”, dijo McCoy. “No tiene ningún costo. Hay equipos completos dedicados a garantizar que la excavación se realice de la manera correcta, así que aproveche este recurso”.
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Las comunicaciones sobre seguridad son financiadas por los usuarios de servicios públicos.